Mesa
Trece

Tino es un camarero más, y va dentro de tu carta. Tu cliente escanea el QR de la mesa, ve tus platos con foto, le pregunta lo que quiera y Tino le contesta — en su idioma y sin fallar con los alérgenos. Cuando pide, la comanda salta en la cocina.

79 al mes, sin comisión por pedido y sin permanencia. Te lo montamos nosotros: tú no tecleas nada.

Sin comisiónSin permanencia

El QR es un extra: en España la carta de papel sigue haciendo falta. No te la quitamos — te la imprimimos actualizada.

La mesa 13 no la tiene nadie

Los hoteles se saltan la planta trece. Los aviones se saltan la fila trece. Y en casi ningún comedor verás una mesa con ese número.

Nosotros nos quedamos con la que sobra: la mesa que tu bar no tenía.

Son tres pantallas. Y no se instala nada.

Ni tu cliente, ni tu cocina, ni tú tenéis que descargar nada.

1La carta de Doble Queso en el móvil de un cliente
El móvil de tu cliente. Escanea el QR de la mesa y ve tu carta con la foto de cada plato, lo que lleva y lo que no. Ahí dentro está Tino.
2La pantalla de cocina con cuatro comandas
La pantalla de la cocina. El pedido salta ahí solo, con la mesa, los minutos y lo que hay que quitarle. Vale una tablet vieja o un televisor.
3La trastienda del dueño, con el margen de cada plato
Y esto lo ves sólo tú. Lo que te cuesta cada plato, lo que te deja, cuál se ha quedado por debajo — y lo que tu gente le preguntó a Tino y no tenías.

Se llama Tino y se sabe tu carta de memoria

Tino es de tu bar: le pones el nombre que quieras, la cara y hasta la forma de hablar. En Doble Queso, el bar donde lo hemos probado todo, se llama Kiko y está en la plancha.

Se sabe lo que lleva cada plato porque se lo hemos metido nosotros, gramo a gramo. Si el cliente dice que es celíaco, le borra de la lista los platos con gluten antes de abrir la boca. No dice «pregunta al camarero»: el que dice eso es que no lo sabe.

Y contesta en el idioma en el que le escriban: español, inglés, francés, alemán e italiano. Sin cambiar de pantalla y sin que el cliente elija bandera ninguna — le escribe en el suyo y Tino le sigue.

Y si el cliente prefiere que le atienda una persona, llama a tu camarero desde ahí mismo.

La chapa de Mesa Trece sobre la barra
Esto no es un dibujo

Es una carta funcionando. Tócala.

La de Doble Queso, entera: dieciocho platos, seis secciones, sus alérgenos y sus calorías. Cambia de sección, abre un plato, quítale el pepinillo y pregúntale a Kiko qué pedir si no comes cerdo. Va igual en el móvil de tu cliente.

Se toca

El primero que tiene que decir que sí no eres tú

Es tu jefa de sala. Tino no libra, no coge vacaciones y no se lleva propina: se la deja a los tuyos. La cuenta sale con la propina ya puesta, y eso se nota en el bolsillo del que atiende, no en la caja.

Lo que les quita

Recitar la carta veinte veces por turno. Traducírsela al de la mesa cinco. Jugársela con el gluten de la mesa seis. Y los platos devueltos porque alguien lo pidió sin cebolla y no se apuntó.

Las mesas las siguen llevando ellos.

El pedido no sale a cocina si tú no quieres

Hay un interruptor. O el pedido entra solo en la pantalla, o lo revisa un camarero y lo suelta cuando toca. Se cambia con un botón: el martes de una manera y el viernes de otra.

Nadie va a sacar un segundo antes que el primero por culpa de una pantalla.

Si tu jefa de sala dice que no, no te lo montamos.

La misma comida. La misma ración.

La foto la haces tú con tu móvil, como puedas. Nosotros te la dejamos buena. No es otro plato: es el tuyo, bien iluminado.

La Trece, fotografiada con el móvil en la barra
La tuya
La Trece, la foto que ve el cliente en la carta
La que ve tu cliente

Guardamos siempre la tuya. Si el plato no se parece a la foto es publicidad engañosa y el multado eres tú, así que la foto se mejora, nunca se inventa.

La carta de papel no se toca. Te la imprimimos nosotros.

Consumo te pide carta física, mural o pizarra: el QR por sí solo no vale, y quien te diga lo contrario te está vendiendo una multa. Cambias un precio en el móvil y te sale la de papel lista para imprimir, con los alérgenos ya puestos.

Todos venden quitarte el papel. Nosotros te lo devolvemos actualizado — y tu cliente de setenta años también come aquí.

El día 1 de cada mes

Lo que le preguntaron a Tino este mes

Tu camarero no lleva cuaderno. Tino sí. Todo lo que le preguntan en la mesa te llega en un folio, y son cosas que a ti nadie te dice.

  1. Qué miran mucho y no pidenEso no es un plato malo: es un precio, una foto o cómo está contado.
  2. Qué te piden y no tienes«¿Hay algo sin lactosa?» es un plato que te están pidiendo que pongas.
  3. Cuántos entraron con alergiaCuántos y de qué. Hoy eso se lo lleva tu camarero en la cabeza.
  4. En qué idiomas te hablaronSi un tercio te habla en inglés, ya sabes qué carta imprimir.
  5. Qué recomendó y acabó pedidoLo que de verdad funciona sugerir en tu barra, no lo que tú crees.

Esto no lo tiene nadie, y no porque sea difícil: es que ese dato hoy se va a su casa en la cabeza del que cerró el turno.

Y ya que tienen tu casa en la mano

Mientras miran la carta, tu bar está en su móvil. Eso se puede usar — y sólo se enciende si tú lo pides.

Lo que quieras vender hoy

Un cartel dentro de la carta: el menú del día, la jarra a mitad de precio los martes, el postre de la casa. Lo cambias tú por la mañana.

Donde de verdad se mira: en la carta.

Clientes que vuelven

Si al cliente le apetece, te deja su correo o su teléfono a cambio de algo — un café, un postre, un descuento la próxima vez.

Sólo si él quiere, y la lista es tuya: no la vendemos ni la tocamos.

Y por detrás, sólo para ti

El que más vendes puede ser el que menos te deja

Lo que lleva cada plato y lo que te cuesta el kilo lo metemos nosotros, una vez. De ahí sale el coste, el margen y a cuánto tendrías que venderlo. Y del mismo dato salen solos los alérgenos y las calorías, que hasta hoy los ponías a ojo.

PlatoLo vendes aTe cuestaTe deja
La Trece14,905,3164%
Batido de galleta5,401,4074%
La Cabrona12,902,9677%
La Doble Queso11,502,1881%

La Trece es la que más se vende en ese bar. Y es la que menos le deja, porque la carne madurada le cuesta más del doble. Eso no lo ves en la caja a fin de mes.

Lo que cuesta

Una sola vez

290 el estreno

Voy a tu bar, fotografío doce platos, monto tu carta entera con lo que lleva cada uno y le pongo a Tino tu nombre y tu forma de hablar. Y le ponemos fecha: el viernes a las ocho está trabajando.

Cada mes

79 al mes

Todo dentro: cambias precios y platos las veces que quieras, fotos nuevas cuando cambies el menú, el cuaderno de Tino el día 1 y la carta de papel reimpresa cada vez que muevas un precio.

Cuatro preguntas de barra

¿Y si mi cliente no quiere el QR?

Le das la carta de papel, como siempre. Tino está para el que sí, para el que llega nuevo y para el que no sabe qué pedir.

¿Tengo que cambiar de caja?

No. Cocina sí, caja no. Sigues cobrando exactamente donde cobras hoy y no tienes que cuadrar nada a mano.

¿Cuánto tardo en tenerlo?

Nos mandas una foto de tu carta. En dos días la tienes montada, y le ponemos fecha de estreno.

¿Y los datos de mis clientes?

Tuyos. No los vendemos, no los cruzamos con otros bares y te los llevas en un archivo el día que lo pidas.

Todavía no tengo clientes. Estoy montando los tres primeros bares de Madrid, uno a uno, yo mismo. Cuando tenga treinta no voy a poder sentarme en tu cocina a meter tus platos contigo. Ahora sí.

Ponle un camarero a la mesa del fondo

Mándanos una foto de tu carta. En dos días te la montamos con tres platos tuyos con foto buena, lo que te deja cada uno y Tino contestando. Si no te convence, la borramos y no has pagado nada.

Hablamos

Dime dónde está tu bar

Escríbeme aquí y te contesto yo, que soy el que va a ir. Si prefieres hablar antes que escribir, el WhatsApp está debajo.

Mándame un WhatsApp

Sólo lo uso para contestarte. Ni lista de correo, ni lo comparto con nadie.

¿Prefieres el correo? hola@mesatrece.com